Hasta que el cuerpo aguante.

He escrito muchas veces sobre cosas que no tienen tanta relevancia para mi. Creo que debo ir reparando eso, es decir, escribir más para mi. Voy a darle rienda suelta a lo que mis manos quieran decir.

Creo que cada párrafo de este post le pertenecen a ella, y a toda su energía, que salen por sus hermosos ojos verdes. Si ustedes la vieran. Y cada mes se pone más rica. Aquí estoy yo, escribiendo. Ella está justo delante mío, concentrada en su computadora. Sólo con un audífono. ¿Qué escucha?

Hace casi un año, y cansados de respirar polvo, busqué algunos lugares donde descansar fuese obligatorio. Cancún estaba en casi todas las listas de búsqueda. Como si Dios o algún ente espiritual así lo quisiera.

Ella no había tomado nunca un avión. Nunca. Y eso significaba para mi un reto. Yo quería dejar una huellita. Como un candado para finiquitar lo que aún estuviese pendiente por cerrar. Como cuando vas a comprar un carro, y no te decides; entonces el vendedor te invita a tomar café, a almozar, e incluso a dar un paseo guiado en ese carro que quieres.

La noche anterior no pude dormir de pensar en su cara al momento del despegue. Estaba a punto de conseguirlo. Ella posiblemente ganó una experiencia nueva. Para mi ya todo estaba hecho. ¿Cuantas veces hemos hecho lo que sea, con tal de que alguien que queremos gane una nueva experiencia? Eso es brutal!

Tomamos muchas fotos. Como los turistas japoneses, que no sueltan su cámara. Esta foto para mi significa mucho. Tranquilidad. Libertad. Reveldía. Miedo. Coraje. Metas. Seguro la cotidianidad marcará el rumbo para una nueva experiencia.



Diganme ustedes si no es una guapura.


Cada propina casi robo, cada tour, cada enchilada, fueron absolutamente bien invertidos. 

Y quien quita. Talvez suba fotos algún día sobre el puente Charles, en Praga. O bajo la Torre Eiffel. O en el Museo de Artes en Londres. O en La Mandrágora, en Madrid.

Voy a seguir arriesgando. Siendo un total ingenuo de mis finanzas personales. Y haré todo lo que tenga en mis manos por hacerle, a ella, ganar experiencias y cumplir sueños. Hasta que el cuerpo aguante.

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